CRÓNICA DEL PARTIDO
Si te invitan a un partido entre el PSV y el Celtic, no dudes en ir; NO te arrepentirás. Es un partido donde los jugadores dejan el 100% y sobran la garra, la lucha y la pasión.
Los del Philips Sport Vereniging (PSV) llegaban golpeados por una derrota en la última fecha y aun le resonaban los ecos de aquel polémico partido en el apertura, donde fueron derrotados por los celtas, 1-3. Era imperioso ahuyentar esas sombras del pasado y demostrar porqué eran los campeones.
Para los de Glasgow era un partido bisagra, ganando quedaban a un punto en la anual y se prendían nuevamente en el clausura; pero de perder solo quedaría pensar en la temporada 2017. Los Celtics no contaría con varios jugadores por ser enviados al exterior; los continuos asados vaciaron las arcas del cuadro y a falta de patrocinantes locales, las esperanzas estaban puestas fuera de fronteras.
Los dos equipos salieron al campo con una sola propuesta: GANAR.
Los Celtics golpearon primero mediante una conquista de Javier Fisher, que tras un centro de la derecha, no tuvo más que tocar la pelota, para mandarla a la red. Pero la alegría duró poco, una corrida de Pablo Giménez le permitió llegar un pelo antes que el arquero y no perdonó. Mediando el primer tiempo Diego Cladera (que acababa de ingresar y tocaba por primera vez el balón) conecto un fortuito tiro desde fuera del área, que tras limpiar las telarañas del ángulo inferior derecho, dio cifras finales al primer tiempo: 2-1 a favor del PSV.
La derrota parcial nunca amedrenta a un celta, por el contrario, lo motiva a redoblar el esfuerzo. Con esa convicción salió, una vez más, a dar vuelta el partido. Si bien atacó por 45” y por todos los frentes, el gol le fue esquivo. En el minuto final, un tiro de esquina congregó a 21 jugadores dentro del área holandesa, después de una seguidilla de rebotes el balón golpeó la parte baja del travesaño y bajó y subió, subió y bajó, ante el desesperado esfuerzo de unos para sacarlo, otros para empujarlo y otros movidos por con la impotencia de poder hacer poco o nada, soplaban o aspiraban, procurando incidir en la jugada. Segundos que fueron eternos y que se interrumpieron de golpe, cuando el línea marco con su banderín el centro de la cancha.
Este gol de Alex Janzis cerró el partido y abrió una nueva polémica, una polémica que reaviva la llama de la pasión y la rivalidad entre los de Eindhoven y los de Glaswog; una polémica que se extenderá hasta la temporada 2017 cuando se enfrenten nuevamente estos dos grandes equipos.
El resultado fue justo, el encuentro se disputo con mucha fuerza y pasión, pero sobre todo con lealtad; con creces supero las expectativas previas.
Si en la temporada 2017 andas cerca del Santa Rita y te invitan a ver al PSC y los Celtics, no dudes en ir; NO te arrepentirás.